Definir proceso y objetivo
Delimitar el proceso, el problema a resolver y los indicadores que permitan conocer la situación inicial y medir la mejora.
Aplicamos Lean Management a procesos asistenciales y de soporte para reducir esperas, mejorar el flujo de pacientes y aprovechar mejor la capacidad disponible.
Hemos trabajado en proyectos de mejora y formación Lean en organizaciones sanitarias y hospitales públicos y privados, y también con laboratorios, analizando procesos asistenciales y de soporte para reducir listas de espera, mejorar el flujo, aumentar la capacidad disponible y facilitar una gestión más estable de los procesos.

Lean Healthcare permite actuar sobre los problemas que condicionan el flujo, la capacidad y los tiempos de atención de pacientes.
En una organización sanitaria, los problemas de flujo suelen traducirse en esperas, acumulación de pacientes o trabajo, sobrecarga en determinados puntos, capacidad desaprovechada, errores, reprocesos y dificultades de coordinación entre profesionales y servicios. Lean Healthcare permite analizar estas situaciones desde el proceso completo, identificar sus causas y orientar la mejora hacia un funcionamiento más fluido y estable.
La aplicación de Lean en sanidad parte del análisis del proceso completo, desde que se genera una necesidad asistencial hasta que se presta el servicio y se completa el flujo del paciente, la información o los materiales. El objetivo es distinguir qué actividades aportan valor, cuáles generan esperas o reprocesos y dónde se producen interrupciones que afectan a la capacidad y al tiempo de respuesta.
Delimitar el proceso, el problema a resolver y los indicadores que permitan conocer la situación inicial y medir la mejora.
Representar cómo funciona el proceso e identificar esperas, interrupciones, reprocesos, movimientos, acumulaciones y actividades que no aportan valor.
Estudiar cómo llegan los pacientes y cómo se programa la actividad para detectar acumulaciones y reducir listas de espera.
Definir un funcionamiento que reduzca esperas y variabilidad, mejore la coordinación, nivele la actividad y aproveche mejor la capacidad disponible.
Implantar las mejoras, medir su efecto, corregir desviaciones y establecer estándares que permitan mantener los resultados y seguir mejorando.
Lean Healthcare puede aplicarse tanto a procesos asistenciales como a pruebas diagnósticas, procesos de soporte y gestión. La mejora suele requerir analizar no solo cada actividad de forma aislada, sino también las relaciones entre servicios, los flujos de pacientes, información, muestras o equipos, y la forma en que se programa la actividad.
Cuando la organización quiere extender eficazmente Lean Healthcare a toda la organización, puede ser útil crear una Oficina Kaizen o estructura interna de mejora que coordine proyectos, forme y acompañe a los equipos, facilite estándares de trabajo y dé seguimiento a los resultados.
En Escuela de Lean Management ayudamos a las organizaciones sanitarias a diseñar, poner en marcha y dar soporte a estas estructuras internas de mejora, por medio de proyectos de consultoría Lean en los que adaptamos su función, organización y forma de trabajo al nivel de desarrollo de cada organización.
En un proceso sanitario no todo el tiempo empleado aporta valor al paciente. La consulta, una prueba diagnóstica, la administración de un tratamiento o el seguimiento clínico forman parte de la atención que el paciente necesita. Sin embargo, entre estas actividades pueden aparecer esperas, traslados, movimientos innecesarios, reprocesos, acumulaciones o demoras en la información que alargan el proceso sin mejorar el resultado asistencial.
Lean Healthcare denomina despilfarros a estas actividades que consumen tiempo o recursos sin aportar valor. Identificarlas permite actuar sobre una parte del proceso que, en muchos casos, puede mejorarse sin modificar la actividad clínica que sí aporta valor al paciente.
En sanidad, estos despilfarros pueden aparecer, por ejemplo, como:
El objetivo no es acelerar las actividades que añaden valor, como el tiempo de consulta, de valoración, de tratamiento o de atención, sino reducir las esperas del paciente y todas las actividades que no añaden valor hasta que se completa su tratamiento.
Disminuir las actividades que no aportan valor libera antes recursos, reduce esperas y mejora la capacidad disponible sin necesidad de aumentar proporcionalmente los medios.
La forma de analizar, en Lean Healthcare, la eficiencia de un proceso, es comparar el tiempo dedicado a actividades que aportan valor con el tiempo total que transcurre desde su inicio hasta su finalización.
Esta relación puede expresarse mediante el Coeficiente de Eficiencia del Proceso (CEP): cuanto menor sea la proporción de tiempo que aporta valor respecto al tiempo total, mayor será el margen potencial para actuar sobre esperas, interrupciones y otras actividades que alargan el proceso.

Esta perspectiva ayuda a desplazar el foco desde la duración de cada tarea aislada hacia el comportamiento del proceso completo. Una actividad clínica puede estar bien ejecutada y ser eficiente en sí misma, mientras el paciente permanece gran parte del tiempo esperando entre etapas.
Los valores pueden variar considerablemente según el tipo de proceso.
A partir de mediciones realizadas en proyectos de mejora desarrollados por Escuela de Lean Management, hemos encontrado de forma orientativa situaciones en las que el CEP se sitúa alrededor del 1 % e incluso del 0,1 %. Es decir, por cada 100 o 1.000 minutos de tiempo total de proceso, únicamente un minuto corresponde a actividades que aportan valor directamente al paciente.
A mayor CEP, mayor proporción del tiempo total del proceso dedicada a actividades que aportan valor al paciente.
En procesos diseñados para responder con mayor rapidez, como las urgencias hospitalarias, hemos observado valores iniciales sensiblemente superiores, en algunos casos en el entorno del 25–35 %.
Estos valores no deben interpretarse como referencias aplicables a cualquier organización sanitaria. El CEP depende del proceso analizado, de la situación de partida y de la configuración de las instalaciones.
Nota: valores orientativos basados en mediciones realizadas en proyectos de mejora desarrollados por Escuela de Lean Management.
Responsables de organizaciones sanitarias con varios años de experiencia aplicando Lean comparten en este webinar sus aprendizajes, dificultades y resultados, y contrastan distintas formas de abordar la mejora de procesos mediante Lean en sanidad.
La formación en Lean Healthcare permite conocer y aplicar los principios de mejora de procesos al entorno sanitario, trabajando sobre problemas reales como esperas, variabilidad, falta de coordinación, uso de la capacidad o actividades que no aportan valor.
Según las necesidades de cada organización, la formación puede abordarse de distintas formas:
Podemos ayudarte a analizar un proceso concreto, identificar las causas de las esperas, los problemas de flujo o la pérdida de capacidad y definir un plan de mejora adaptado a vuestra organización.